Santo Domingo. – El precio promedio del diésel alcanzó un máximo histórico en Estados Unidos y superó por primera vez la barrera de los US$6 por galón.
Los datos de la Asociación Americana del Automóvil (AAA) colocan el promedio nacional en US$6.0556. La cifra representa un fuerte aumento frente a los US$5.85 registrados la semana anterior.

El contraste resulta aún mayor al compararlo con el mismo período de 2025, cuando el galón costaba alrededor de US$3.70. En un año, el incremento supera el 60 %.
California presenta los precios más elevados del país. En ese estado, el promedio del diésel sobrepasa los US$8 por galón.
El nuevo récord ha despertado preocupación por sus posibles efectos sobre la inflación. El diésel mueve gran parte de los camiones, autobuses, trenes y equipos utilizados para transportar productos.
El impacto puede llegar a los consumidores
Un aumento prolongado del combustible eleva los gastos de las empresas dedicadas al transporte y la distribución. Parte de esos costos podría trasladarse al precio final de alimentos y otros artículos de consumo diario.
El impacto también alcanza a sectores como la agricultura, la construcción, la navegación y la generación de energía.
Aunque el diésel superó los US$6 por primera vez en términos nominales, el récord anterior de 2022 fue de aproximadamente US$5.82. Ajustado por inflación, aquel precio equivaldría a unos US$6.56 actuales.
Aun así, el rápido aumento representa una nueva presión para empresas y familias que ya enfrentan mayores costos energéticos.
Conflictos alteran el suministro mundial
La escalada de la guerra contra Irán ha afectado el movimiento internacional de combustibles y aumentado la incertidumbre sobre el abastecimiento.
El precio del crudo West Texas Intermediate también cruzó la barrera de los US$100 por barril. El encarecimiento del petróleo se trasladó con rapidez a sus productos derivados.
Las interrupciones vinculadas con la guerra entre Estados Unidos e Irán, junto con los ataques contra refinerías rusas, han reducido la disponibilidad mundial de combustibles.
Mientras los conflictos permanezcan activos y persistan los problemas de suministro, el mercado enfrenta pocas señales de una reducción rápida en los precios.
La evolución del diésel será determinante para medir nuevas presiones sobre el transporte, la producción y el costo de vida en Estados Unidos.
