SAN LUIS.– Dos de las figuras más importantes en la historia reciente de los Cardenales recibieron juntas uno de los mayores reconocimientos de la organización.
Albert Pujols y Yadier Molina ingresaron este sábado al Salón de la Fama del equipo durante una ceremonia realizada en los alrededores del Busch Stadium.
Acompañados por familiares, antiguos compañeros, entrenadores y fanáticos, ambos recibieron la tradicional chaqueta roja que identifica a los integrantes del recinto de inmortales de la franquicia.
La jornada también sirvió para recordar los campeonatos conquistados en 2006 y 2011, cuando Pujols y Molina formaban parte del núcleo de los Cardenales.
Molina recuerda el respaldo de Pujols
Yadier Molina pronunció un discurso de casi 30 minutos en el que repasó sus 19 temporadas con San Luis. El puertorriqueño agradeció a las personas que participaron en su formación como receptor y líder dentro del equipo.
“Esta chaqueta que llevo puesta también es de ustedes”, expresó ante los demás exaltados.
Molina dedicó palabras especiales a Dave Duncan, quien trabajó con él durante sus primeros años en las Grandes Ligas. También reconoció al dominicano José “Cheito” Oquendo por enseñarle a estudiar el juego y prepararse para cada situación.
El receptor recordó un episodio del Clásico Mundial de Béisbol de 2009. En medio de un partido cerrado entre Puerto Rico y Países Bajos, Oquendo decidió mantenerlo en el terreno pese a los reclamos de algunos fanáticos.
“Eres mi hombre, tú puedes”, le manifestó entonces el entrenador.
Molina respondió con un doble productor que ayudó a Puerto Rico a ganar el encuentro.
“Te quiero, Cheito”, expresó durante la ceremonia, mientras el público respondió con aplausos.
El antiguo receptor también agradeció a Tony La Russa y Duncan por enseñarle que el éxito requería más que talento. Según recordó, ambos insistieron en la importancia de competir con inteligencia y determinación.
“Juntos como compañeros, juntos como leyendas”
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando Molina habló sobre su relación con Albert Pujols.
Recordó que en 2006 cambió el número 44 por el 4 para colocarse “al lado del 5”, dorsal que utilizaba el dominicano.
También relató que su padre le pidió a Pujols que cuidara de él durante sus primeros años en el equipo.
“No te preocupes, yo lo tengo”, respondió entonces el inicialista dominicano, según Molina.
Desde aquel momento, Pujols se convirtió en una de sus principales orientaciones dentro y fuera del terreno.
“Juntos ganamos en 2006 y en 2011. Juntos como compañeros, juntos como leyendas, juntos como exaltados al Salón de la Fama de los Cardenales”, afirmó Molina.
“Albert Pujols, mi hermano, te quiero y te admiro no solo como jugador, sino como padre, amigo y ser humano”, agregó.
Molina también reconoció a Adam Wainwright, su compañero de batería durante gran parte de su carrera.
“Espero verte pronto con tu propia chaqueta roja”, le dijo al antiguo lanzador.
La parte final de su discurso estuvo dedicada a su padre, Benjamín Molina; su madre, Gladys; su esposa, Wanda, y sus hijos Yannuel, Ariana y Daniel.
Pujols agradece a San Luis
Albert Pujols utilizó su intervención para reconocer a las personas que confiaron en él desde sus primeros años con los Cardenales.
El dominicano destacó el papel de Tony La Russa, a quien agradeció por exigirle mejorar como jugador, compañero y profesional.
También recordó a W. C. “Bill” DeWitt, fallecido en 2023. Pujols sostuvo que probablemente observaba la ceremonia “desde arriba”.
El expelotero agradeció la oportunidad que recibió para vestir el uniforme de San Luis y aseguró que esa decisión transformó su vida.
Asimismo, reconoció a los fanáticos por el apoyo ofrecido a él y a su familia desde su llegada a la organización hasta su último partido.
Pujols afirmó que los campeonatos alcanzados no fueron conquistas individuales, sino resultados del esfuerzo compartido entre jugadores, entrenadores y trabajadores del equipo.
Finalmente, dedicó el reconocimiento a su abuela, su padre, sus familiares y amigos. También agradeció a su esposa, Nicole, por el amor, la tranquilidad y el acompañamiento durante su vida.
La exaltación reunió nuevamente a Pujols y Molina, esta vez fuera del terreno, para colocar sus nombres juntos entre los inmortales de los Cardenales de San Luis.
