Santo Domingo. – Gregory Adames, testigo clave en el caso Jet Set, aseguró que antes de la tragedia se habían presentado situaciones que, a su juicio, obligaban a suspender actividades en la discoteca. Según su declaración, tras un evento previo y problemas técnicos en el establecimiento, insistió en que no se debía operar hasta corregir los riesgos.
Adames señaló que luego de un incendio que afectó parte de la planta eléctrica del local, técnicos fueron llamados para evaluar la situación. De acuerdo con su versión, estos advirtieron que el establecimiento no estaba en condiciones para abrir esa semana.
“Esa semana se abría porque se abría”
El testigo atribuyó a Antonio Espaillat la decisión de continuar con la apertura del negocio pese a las advertencias técnicas.
“Los mismos técnicos le decían que no se podía tener el establecimiento adecuado para comenzar a laborar. Y él decía que no, que esa semana se abría porque se abría”, declaró Adames.
Según explicó, se colocaron cables provisionales para poder trabajar y también se rentó una planta eléctrica externa. Sin embargo, sostuvo que los técnicos habían advertido que esas conexiones no debían permanecer de manera indefinida.
Cables provisionales desde 2023
Adames afirmó que, cuando los ingenieros y electricistas presentaron el presupuesto para realizar las reparaciones definitivas, no fueron contratados.
“Él dejó los cables provisionales, que se supone que un cable provisional no es para quedarse siempre, hasta que se derrumbó la discoteca”, expresó.
El testigo agregó que desde 2023 la discoteca operaba con una conexión provisional para la electricidad interna, un punto que podría tomar relevancia dentro del proceso judicial por la tragedia del Jet Set.
