Santo Domingo. – Tres iniciativas que buscaban blindar la libertad de expresión dentro del nuevo Código Penal se quedaron en el camino este miércoles. El pleno del Senado tumbó las propuestas que había depositado el senador del Distrito Nacional, Omar Fernández, durante la discusión del proyecto de reforma a la Ley 74-25.
Según se conoció, con esas iniciativas el legislador pretendía apuntalar las garantías al ejercicio del pensamiento y la libre difusión de ideas. También apostaba por elevar las penas contra quienes disparan al aire sin responsabilidad, en los casos donde tales acciones dejen heridas irreversibles o cobren la vida de alguien.
Rechazo mayoritario en el hemiciclo
De acuerdo con lo informado, los planteamientos del dirigente de la Fuerza del Pueblo no lograron abrirse paso en el pleno. Un bloque de 21 senadores marcó su casilla en contra de lo que había traído el legislador a la mesa.
Sobre libertad de expresión
En cuanto a este eje, Fernández apuntó al artículo 123, referido al acoso u hostigamiento cibernético. Su pedido incluía además borrar los párrafos I y III del artículo 211, ese que trata sobre los actos que no se consideran difamatorios ni injuriosos.
Para el senador, tal como está redactado, ese texto podría leerse como una modalidad de censura anticipada. Su preocupación, según explicó, radica en que esa fórmula supedita el derecho a expresarse a exigencias que la Carta Magna no contempla.
Su argumento sobre el derecho a opinar
Al defender su posición, el legislador argumentó lo siguiente:
«Las opiniones y críticas sobre asuntos de interés público no deben depender de autorizaciones implícitas ni de condiciones que limiten el ejercicio de ese derecho. Si una expresión causa un daño legítimo, para eso existen los tribunales. Pero el derecho a opinar no puede condicionarse antes de ser ejercido», sostuvo.
Los disparos al aire
En otro frente, el senador buscaba tocar el artículo 161. Su idea era instalar un esquema de penas ajustado al nivel del daño que provoquen los disparos al aire.
De acuerdo con su explicación, la propuesta separaba los escenarios: lesiones no permanentes, lesiones permanentes y hechos con desenlace fatal. Todo con la intención, según planteó, de castigar con más rigor una práctica que año tras año se cobra vidas inocentes.
Un respaldo firme al nuevo Código
Al tomar la palabra en el hemiciclo, Fernández no dejó dudas sobre su postura general. Sigue apoyando que el país tenga un Código Penal renovado, según manifestó. A su modo de ver, no tiene sentido combatir la delincuencia moderna con una ley pensada hace más de un siglo.
«Necesitamos un nuevo Código. Necesitamos darle a los órganos de justicia un marco legal que les permita hacer su trabajo», expresó.
Los aportes que valora del texto
En su intervención, el senador también repasó los puntos que, a su parecer, representan progresos importantes del nuevo texto. Mencionó la tipificación del sicariato, así como las figuras de las estafas piramidales e inmobiliarias y el robo de identidad.
De acuerdo con el legislador, la pieza también aborda el uso de sustancias químicas contra personas, el abandono de niños, el hostigamiento por vía digital y el cúmulo de penas.
Estos elementos, según sostuvo, dan mayores herramientas para proteger a las víctimas y elevar los niveles de seguridad ciudadana.
Aprobar sin renunciar a corregir
Aun con esa valoración positiva, el senador remarcó que reconocer los aportes no debe traducirse en dejar pasar puntos que podrían chocar con derechos consagrados.
«Este no es un debate entre quienes apoyan o rechazan el Código. Es un debate sobre cómo entregar al país el mejor Código posible», manifestó.
