Santo Domingo. – Otra mañana complicada sacudió este lunes a miles de usuarios del Metro de Santo Domingo. Una falla general afectó las líneas 1 y 2, además del Teleférico de Santo Domingo, y volvió a encender las críticas por los problemas recurrentes en uno de los sistemas de transporte más importantes de la capital.
La interrupción provocó largas filas, retrasos y complicaciones para personas que se dirigían a sus trabajos, centros de estudio y otros compromisos desde temprano.
Aunque el servicio empezó a restablecerse alrededor de las 7:30 de la mañana, el episodio reabrió una preocupación que ya venía creciendo: la frecuencia con la que el sistema presenta averías, apagones e incidentes operativos.
Una falla más en un sistema bajo presión
Lo ocurrido este 20 de abril no fue un hecho aislado. En los últimos dos años y medio, el Metro de Santo Domingo ha enfrentado múltiples interrupciones que han afectado su operación total o parcial.
En ese período se han reportado paralizaciones, fallas técnicas, averías mecánicas, apagones y otros eventos que han obligado a evacuar pasajeros, suspender tramos completos y activar protocolos de emergencia.
La repetición de estos problemas ha golpeado la confianza de muchos usuarios, especialmente en horas de alta demanda.
El 2026 ya suma varios incidentes
Este año también ha estado marcado por interrupciones. El 23 de febrero, pocas horas después de inaugurada la línea 2C, un apagón general en el país impactó la operación del Metro.
Antes de eso, el 5 de febrero, una falla técnica en uno de los trenes afectó la Línea 2 en el tramo entre Trina de Moya y Concepción Bona.
El 2 de enero, además, la Línea 1 registró una suspensión temporal entre Gregorio Urbano Gilbert y Mamá Tingó por trabajos de mantenimiento en la vía catenaria.
El 2025 dejó una cadena de averías
Durante 2025 también se acumularon varios episodios que alteraron la movilidad de miles de pasajeros.
Uno de ellos ocurrió el 9 de diciembre, cuando una avería obligó a evacuar usuarios en la estación Pedro Livio Cedeño. En noviembre se registraron dos incidentes en una misma jornada, con fallas en estaciones de las líneas 1 y 2.
Ese mismo año también hubo apagones generales, fallas eléctricas, averías en trenes, suspensión de tramos y hasta un incidente con un pasajero atrapado entre el andén y un vagón en movimiento.
Cada uno de esos hechos afectó la regularidad del servicio y elevó la presión sobre el sistema.
También hubo incidentes en 2024 y 2023
La secuencia de problemas no empezó este año ni el pasado. En julio de 2024, un banco de batería UPS provocó un pequeño incendio en la estación Hermanas Mirabal, lo que obligó a detener de forma momentánea el servicio.
Pero el hecho más grave dentro de esta cadena ocurrió el 16 de septiembre de 2023, cuando dos trenes chocaron en la Línea 1 entre las estaciones Mamá Tingó y Gregorio Luperón.
Ese accidente dejó nueve personas heridas y provocó el cierre de varias estaciones.
Usuarios siguen pagando el costo de las interrupciones
Cada falla tiene un efecto directo sobre la rutina diaria de miles de personas. Cuando el sistema se detiene, se alteran horarios, se disparan los retrasos y crece la presión en otras vías de transporte.
Por eso, cada nueva interrupción no solo genera molestia. También reabre el debate sobre mantenimiento, respuesta operativa y capacidad de reacción frente a fallos que ya no lucen aislados.
El Metro sigue siendo clave para la movilidad de Santo Domingo, pero la recurrencia de estos eventos también lo coloca bajo una exigencia mayor.
