Washington (EFE).- La Casa Blanca desacreditó este martes al director editorial de la revista The Atlantic, Jeffrey Goldberg, en relación al artículo donde relata su inclusión en un grupo privado de mensajería en el que se compartieron planes militares de Washington en Yemen, y aseguró que no se filtró información sensible en ese chat.
«Jeffrey Goldberg es conocido por su sensacionalismo», escribió hoy la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en un mensaje en la red X en el que afirma que en la sala de la aplicación Signal a la que se añadió al periodista «no se discutieron ‘planes de guerra’» y «no se envió material clasificado».
«La Oficina del Asesor Jurídico de la Casa Blanca ha proporcionado orientación sobre diversas plataformas para que los altos funcionarios del presidente (Donald) Trump se comuniquen de la forma más segura y eficiente posible», añade Leavitt sobre el episodio, que ha puesto en tela de juicio los mecanismos empleados por el actual Gobierno para compartir información delicada.
Hermetismo sobre el chat con presencia del periodista
Por su parte, los responsables de Inteligencia de Estados Unidos negaron en una acalorada audiencia en el Senado que se compartieran datos sensibles en un chat de la aplicación Signal al que tuvo acceso el periodista Goldberg.
El vicepresidente del Comité de Inteligencia de la Cámara Alta estadounidense, el senador demócrata Mark Warner, consideró que el episodio fue un ejemplo «de comportamiento negligente, descuidado e imprudente» que puso en riesgo vidas estadounidenses, y preguntó directamente a la directora nacional de Inteligencia, Tulsi Gabbard, si participó en el mencionado chat.

Gabbard replicó que «no va a entrar en detalles» porque lo sucedido «está bajo revisión», e insistió en que nada de lo que se intercambió en ese chat, al que tuvo acceso el periodista puede considerarse como información protegida y quiso subrayar la diferencia entre filtraciones maliciosas y las accidentales.
En el momento en el que Warner le cuestionó, el director de la CIA, John Radcliffe, admitió que sí participó en el chat bajo las siglas «JR».
«Mis intercambios en Signal fueron totalmente permitidos y legales y no se compartió nada clasificado», aseveró Radcliffe, a lo que Warner le instó a él y a Gabbard, que supuestamente también participó en el intercambio de mensajes, a que compartan todo lo dicho en ese chat ya que, según ellos, no había información clasificada.
Apoyo de Trump a sus funcionarios
Sobre la polémica, Trump optó este martes por disculpar a su asesor de Seguridad Nacional, Michael Waltz, que incluyó por accidente al periodista en el chat sobre asuntos militares en Yemen.
En una llamada que mantuvo con la cadena NBC News, Trump consideró que Waltz es «un buen hombre», y que ha «aprendido la lección», indicando que no planea relevarlo de su cargo como su principal asesor en temas internacionales.

Durante su intervención telefónica, Trump defendió también al secretario de Defensa, Pete Hegseth, que participó en el chat en la aplicación Signal y consideró que el episodio fue un «fallo», el «único» en los dos meses que lleva de nuevo la Casa Blanca,
En un acto posterior en la Casa Blanca, Trump apuntó que lo sucedido no malogró el ataque estadounidense del fin de semana sobre los rebeldes Hutíes y calificó de «sinvergüenza» a Jeffrey Goldberg.
En el mismo evento con nominados a embajadores de Estados Unidos en el mundo, Trump dijo que Waltz «continuará haciendo un buen trabajo», despejando las dudas de si lo obligaría a dimitir por el descuido.
Incidente bajo investigación
El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, que supuestamente estaba entre los participantes de ese chat, negó lo sucedido el lunes y cargó contra Goldberg, tildándolo de «engañoso y altamente desacreditado» y «supuesto periodista».

Sin embargo el Consejo de Seguridad Nacional confirmó después que el número de teléfono del director editorial de la revista de corte liberal efectivamente se añadió a la conversación en Signal, donde supuestamente participaron figuras de peso en la Administración o asistentes suyos.
«Como declaró el Consejo de Seguridad Nacional, la Casa Blanca está investigando cómo se añadió inadvertidamente el número de Goldberg al hilo», afirmó hoy Leavit, que añadió que «gracias al liderazgo firme y decidido del presidente Trump y de todos los miembros del grupo, los ataques (contra los) hutíes fueron exitosos y efectivos».
¿Qué revela la columna?
En su artículo, Goldberg detalla paso por paso –sin desvelar información que considera confidencial o que puede afectar tareas de espionaje e inteligencia– los cuatro días que pudo leer el debate entre los más altos funcionarios del Gobierno de un ataque que según los rebeldes hutíes yemeníes causó 53 muertos y 98 heridos.
Goldberg entró el 11 de marzo en un chat en la aplicación de mensajería encriptada Signal, a invitación de una cuenta que tenía el nombre del asesor de seguridad de la Casa Blanca, Mike Waltz, en un grupo de 18 personas en el que aparentemente aparecían figuras clave como el vicepresidente, JD Vance, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, el de Estado, Marco Rubio, y la directora Nacional de Inteligencia, Tulsi Gabbard.
Fuente: EFE