Santo Domingo. – Un pedido de perdón hizo público el creador de contenido Aneudys Santos, dirigido a Leah Francis Campos, quien representa a Estados Unidos en territorio dominicano. El comunicador reconoció que se refirió de manera impropia a las creencias religiosas y al ámbito privado de la diplomática en un material audiovisual que circuló hace algunas semanas.
Reconoce que actuó por impulso
Al momento de expresarse, Santos describió su comportamiento anterior como un ejercicio «errático y desafortunado». Atribuyó esa conducta a la molestia y el desahogo que le generaban ciertas discusiones de la política nacional.
«No soy quién para cuestionar la convicción espiritual de absolutamente nadie. Reconozco que no fue la forma idónea para canalizar esa crítica y que derivó en epítetos inmerecidos», manifestó.
Para cerrar el episodio, el youtuber recurrió al concepto cristiano del perdón.
Niega vínculos con sectores
En otro punto de su intervención, el comunicador rechazó que alguien le pagara o lo empujara a expresarse de esa forma. Dejó claro que la responsabilidad recae únicamente sobre él.
De igual manera, marcó distancia frente a otras figuras del ámbito mediático. A su entender, esas personas intentan sacar provecho del malestar ciudadano generado por los cambios al Código Penal y por el debate sobre la libre difusión del pensamiento.
Lo que motivó la respuesta
Las palabras de Santos llegaron luego de que la embajadora se expresara días antes desde sus plataformas digitales.
Campos difundió el clip que contenía los ataques hacia ella. Mediante ese gesto dejó sentada una posición institucional acerca de la tolerancia y el intercambio de ideas dentro de las democracias.
Su postura sobre el derecho a opinar
En aquella publicación, la funcionaria estadounidense subrayó que «la libertad de expresión es necesaria para una república libre y funcional».
Ese derecho, según planteó, tiene que sostenerse «incluso cuando resulte incómoda».
Al final de su texto, la diplomática recurrió a las Escrituras. Citó 2 Corintios 3:17: «Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad». Con ese pasaje enlazó su propia fe con la defensa de las garantías fundamentales.
