Santo Domingo.- La exvicepresidenta de la República y dirigente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Margarita Cedeño, advirtió que la capacidad de los dominicanos para adaptarse a las dificultades puede convertirse en una forma de resignación. En su artículo de opinión, sostuvo que normalizar los problemas reduce la presión social para solucionarlos.
“Acostumbrarnos a los propios problemas es una forma silenciosa de resignación que puede resultar más peligrosa que el problema mismo”, expresó.
Cedeño señaló que muchas familias responden a los apagones con la compra de inversores y plantas eléctricas. También modifican sus horarios para enfrentar el tránsito o aceptan servicios deficientes bajo la idea de que “así son las cosas”.
A su juicio, estas respuestas ayudan a sobrellevar las dificultades, pero no resuelven sus causas. “Existe una diferencia enorme entre adaptarnos a un problema y aceptar que el problema permanezca”, afirmó.
La dirigente también mencionó la violencia, la inseguridad vial y el deterioro de los espacios públicos. A esa lista agregó la informalidad y la falta de esperanza entre jóvenes que desean abandonar el país para encontrar oportunidades.
Educación como causa nacional
Cedeño reconoció los avances alcanzados por República Dominicana en infraestructura, derechos y políticas sociales. Sin embargo, consideró que esos logros no deben utilizarse como una razón para conformarse.
Al referirse al período escolar 2026-2027, recordó que más de 2.6 millones de estudiantes recibieron la convocatoria para regresar a las aulas. No obstante, afirmó que abrir las escuelas y garantizar la matrícula ya no resulta suficiente.
“Necesitamos conseguir que estar en la escuela signifique aprender más y aprender mejor. Esa debe convertirse en una gran causa nacional”, planteó.
Según explicó, el éxito educativo no debe medirse solo mediante el presupuesto, los uniformes, la alimentación o la infraestructura. El resultado más importante llega cuando los estudiantes comprenden lo que leen y desarrollan razonamiento matemático.
También destacó la importancia del pensamiento crítico, los valores y las herramientas que permitan a los niños construir su futuro.
Exigencia, calidad y responsabilidad
Para evitar que la adaptación se transforme en resignación, Cedeño propuso recuperar una cultura de exigencia acompañada de soluciones. Indicó que reclamar resultados no implica destruir ni convertir cada dificultad en una confrontación política.
Además, pidió colocar la calidad en el centro de la gestión pública. En ese sentido, instó a evaluar los cambios concretos que generan las inversiones del Estado.
“El indicador más importante de una política pública debe ser la vida que logró mejorar”, sostuvo.
Cedeño también llamó a fortalecer la responsabilidad ciudadana. Recordó que las personas no pueden exigir orden, limpieza e instituciones sólidas mientras incumplen las normas o justifican su aplicación selectiva.
Finalmente, exhortó a los dominicanos a no perder la esperanza ni aceptar como permanentes las situaciones que necesitan cambios.
“La inconformidad no tiene que ser pesimismo. Puede ser esperanza en movimiento”, expresó.
La dirigente cerró su reflexión con una invitación a cuestionar las condiciones que la sociedad ha normalizado: “No nos acostumbremos. Porque aquello que una sociedad acepta como normal termina definiendo el país en el que vive”.
