La Habana (EFE).- El vice primer ministro cubano Ramiro Valdés Menéndez, una de las figuras históricas de la revolución de la isla, falleció este domingo a los 94 años en La Habana, después de más de seis décadas en puestos de responsabilidad, de organizar el espionaje interior y la represión a la vicepresidencia, pasando por las telecomunicaciones.
«Con profundo dolor la dirección del Partido, del Estado y el Gobierno comunican a nuestro pueblo que en horas de la mañana de este domingo 21 de junio falleció el histórico comandante de la revolución Ramiro Valdés Menéndez, héroe de la República de Cuba y del trabajo, quien atesora una brillante y extraordinaria hoja de servicios a la patria», reportó el sitio oficialista Cubadebate.
La nota resalta la trayectoria de Ramiro Valdés, como miembro de la expedición del yate Granma, su participación en el asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 junto a un grupo de jóvenes liderados por Fidel Castro (1926-2016), considerada la primera acción armada contra el régimen de Fulgencio Batista y después como integrante del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra donde combatió junto a Ernesto ‘Che’ Guevara.

Asimismo, el comunicado subraya que Valdés es «merecedor del respecto y la admiración del pueblo de Cuba por su entrega y probada lealtad a la causa revolucionaria».
La trayectoria de Valdés
Valdés nació en Artemisa (oeste de Cuba) el 28 de abril de 1932 en una familia humilde con cinco hijos, lo que probablemente forjó su carácter adusto y su alergia al protagonismo.
Siendo héroe de la República, comandante de la revolución, ministro del Interior 23 años y vicepresidente casi 20, Valdés era reservado, inflexible, obstinado y trabajador, según sus biógrafos. Marxista ortodoxo y prosoviético, que tenía un convencimiento casi determinista de su papel.
“(En) la revolución, después de la primera vez, no hay más voluntariedad. Es lo que te toca y lo que tienes que hacer, sin mirar para atrás ni para los lados”, aseguró en una entrevista a la televisión estatal cubana en 2018, quizá la única en la que reveló algunos detalles de su larga carrera política y de su vida familiar.
Desde el triunfo de la revolución (1959) ocupó importantes responsabilidades, entre ellas la organización del aparato de seguridad del naciente Gobierno. Fue uno de los fundadores del Departamento de Seguridad del Estado (DSE) y de la Dirección General de Inteligencia (DGI), dedicados al seguimiento, infiltración y represión de elementos opositores y anticomunistas dentro del país.
La salida y regreso de Valdés al Gobierno cubano
En 1980, ascendió al cuarto lugar en la nomenclatura del Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal), donde tuvo a su cargo el área ideológica. Sus biógrafos lo consideran fidelista, partidario de la “línea dura” y defensor a ultranza del partido único marxista-leninista.
En 1986 y sin una explicación pública, a Valdés lo «liberaron» de sus cargos relevantes en el PCC y el Gobierno. Permaneció largo tiempo en la sombra, aunque no totalmente en el ostracismo, al frente de una empresa tecnológica estatal, hasta que en 2001 recibió la Orden de héroe de la República de Cuba, lo que se interpretó como su rehabilitación política.
Dos años después regresó al Consejo de Estado y en 2005 como ministro de Informática y Comunicaciones. Su vuelta a los círculos de poder culminó con su acceso a la vicepresidencia del país (2009) y al comité central del PCC (2011), donde permaneció hasta 2019, coincidiendo también con el abandono de los puestos de poder formal del país de Raúl Castro, que fue presidente entre 2006 y 2018.

Sus últimos años
En los últimos años, a pesar de ser ya un nonagenario, ejercía como viceprimer ministro, puesto desde el que supervisaba asuntos socioeconómicos como los programas de construcción de viviendas, la producción de materiales, la generación eléctrica y las inversiones industriales.
Desde finales de 2025 permanecía totalmente apartado de la vida pública, entre rumores de enfermedad nunca confirmados. Fueron llamativas sus ausencias en varios actos clave del Gobierno, el PCC y la Asamblea Nacional del Poder Popular, como el anuncio oficial de contactos con Estados Unidos o el recibimiento de los 32 cubanos muertos en la operación militar estadounidense en Venezuela.
Fuente: EFE
