Nueva York (EFE).- El juez encargado del proceso contra el presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, descartó este jueves desestimar el caso por narcotráfico, tal y como pedían sus abogados.
En esta segunda audiencia celebrada en Nueva York tras su captura en Caracas el pasado enero, se vio a un Maduro visiblemente más delgado y con el cabello más canoso.
«No voy a desestimar el caso», aseveró el magistrado Alvin Hellerstein, de 92 años, sobre Maduro y Flores, quienes están acusados por la Justicia estadounidense de cargos relacionados con narcotráfico y corrupción.

Maduro mostró una ligera cojera, al igual que hace dos meses, y vestía el uniforme reglamentario de recluso: pantalones y una camiseta de manga de color caqui sobre otra de camiseta de color naranja.
El caso por narcotráfico contra Maduro, en firme
El juez también afirmó que no considera a Maduro «una amenaza para la seguridad nacional» de Estados Unidos, puesto que ya se encuentra detenido en el país.
Hellerstein anotó en varias ocasiones que este es un «caso único» y se mostró crítico con la postura de la Fiscalía, que sostiene que el Ejecutivo debe mantener la facultad de usar las sanciones como herramienta de política exterior.
Según los abogados de Maduro, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) revocó las licencias que permitirían usar activos del Estado venezolano para sufragar sus honorarios, lo que dejaría a los acusados en una situación de indefensión al no poder elegir libremente a sus representantes.

A pesar de estas declaraciones, Hellerstein fue tajante al rechazar la desestimación de la causa -como pide la Fiscalía- calificándola como una medida «demasiado seria».
El juez prometió emitir una decisión oficial sobre si ordenará a la Administración de Donald Trump permitir el acceso a los fondos para la defensa, pero aclaró que el proceso judicial seguirá su curso independientemente del método de pago.
Los cargos contra Maduro y su esposa
La pareja fue capturada a principios de año en Caracas por fuerzas especiales estadounidenses y posteriormente trasladados a Nueva York.
El mandatario derrocado está acusado de cuatro cargos: tres de conspiración para cometer narcoterrorismo, importar cocaína y poseer ametralladoras y artefactos destructivos, y un cuarto delito de posesión de esas armas.
Flores, por su parte, está acusada de dos delitos de conspiración para importar cocaína, uno de conspiración para poseer armas y otro de posesión de armas.
En su primera comparecencia, Maduro se declaró «no culpable» y se definió a sí mismo como un «prisionero de guerra».
Los expertos estiman que el juicio formal no comenzará hasta dentro de uno o dos años, momento en el que el juez tendría 94 años.
Según The New York Times, el magistrado fue visto quedándose dormido durante un juicio el año pasado, lo que ha despertado dudas sobre su capacidad para conducir un proceso que se prevé largo y de extrema complejidad técnica.
Hoy Hellerstein tenía la voz quebrada, se vio forzado a parar en alguna ocasión para tomar agua, tuvo lapsus y tanto la defensa como la Fiscalía le pidieron que se repitiese por no poder oír o entender lo que decía.
Protestas fuera de la corte
Desde primera hora de la mañana, se concentraron a las afueras del tribunal dos grupos de manifestantes, uno a favor y otro en contra de Maduro, protagonizando enfrentamientos y momentos de tensión.

La Policía de Nueva York tuvo que dividir las protestas para evitar nuevos choques.
El grupo chavista, compuesto mayoritariamente por estadounidenses, denuncia que el arresto de Maduro y Flores fue «ilegal» y exige su liberación, mientras que el otro, formado exclusivamente por venezolanos, pide que se haga justicia.
Entre los manifestantes se encontraban también tres personas de la organización ultraderechista española Hazte Oír, que portaban carteles con la cara de Maduro; el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el expresidente del Gobierno José Luís Rodríguez Zapatero, bajo el título «Criminales».
Fuente: EFE
