Santa Clara (EE.UU.).- El artista puertorriqueño Bad Bunny volvió a fijar postura sobre la política migratoria de Estados Unidos durante su presentación en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl.
En plena actuación, el cantante entregó uno de sus premios Grammy a Liam Conejo Ramos, un niño de cinco años cuyo caso de detención por parte de agentes del ICE provocó indignación pública.
El menor fue detenido junto a su padre, Adrián Conejo Arias, el pasado 20 de enero en Minnesota, cuando ambos se encontraban cerca de su residencia. El hecho generó protestas frente al centro de detención y fuertes críticas a nivel nacional.
Días después, un juez federal ordenó la liberación de padre e hijo tras acoger una solicitud de emergencia presentada por la defensa. En su decisión, el magistrado cuestionó la aplicación de estas políticas y advirtió sobre el impacto que tienen en los niños.
