Santo Domingo. – El Ministerio Público incorporó al caso una serie de conversaciones, audios, fotos y videos que, de acuerdo con la acusación, reflejan durante años señales de deterioro en el techo de la discoteca Jet Set, donde un colapso dejó 236 personas muertas.
Los archivos salieron de los teléfonos de Antonio y Maribel Espaillat, así como de los empleados Gregory Adames y Manuel Jiménez. Según el expediente, ese material permite seguir una secuencia de reportes desde 2021, con referencias frecuentes a filtraciones, plafones en mal estado y situaciones descritas como urgentes.
La documentación presentada muestra que las alertas sobre agua dentro del local y daños visibles en partes del techo se repitieron en distintos momentos. También recoge mensajes en los que se advertía sobre plafones con riesgo de caer y sobre la necesidad de intervenir el área.
Entre los intercambios incluidos en el proceso figuran avisos enviados en 2022 y 2023 sobre plafones deteriorados y estructuras comprometidas. En lugar de una solución definitiva, los registros citados en el expediente apuntan a medidas puntuales o temporales para manejar la situación.
Las evidencias también abarcan reportes de 2024. Uno de los mensajes mencionaba caída de agua en cantidad dentro del establecimiento. Más adelante, otras conversaciones insistían en el peligro que representaba el estado del techo y de varios plafones.
Según la acusación, en los días previos a la tragedia los reportes aumentaron. El expediente señala que el 23 de marzo se notificó la caída de un plafón en la madrugada, mientras que horas antes del derrumbe se hablaba de piezas flojas y casi desprendiéndose.
La noche del 7 de abril, siempre de acuerdo con la documentación presentada, se informó que un pedazo de plafón cayó sobre una persona. En esa misma línea de mensajes, uno de los intercambios sostuvo que el problema no se limitaba a los plafones, sino al techo.
El informe técnico pericial citado por el Ministerio Público atribuye el colapso a una falla inducida por sobrecarga. En el techo, según ese documento, había acumulación de materiales, equipos de aire acondicionado, tinacos, luminarias y plafones. Además, varias vigas en la parte sur de la estructura presentaban deformaciones por encima de los límites permitidos.
El expediente agrega que ese mismo 7 de abril empleados reportaron trabajos en plafones y describieron condiciones peligrosas en la estructura. También recoge diferencias sobre la cantidad de personas dentro del local esa noche: intercambios entre empleados hablaban de hasta 379 asistentes, mientras el propietario situó la cifra en 315.
Ahora la investigación busca establecer qué nivel de conocimiento tenían los propietarios sobre las fallas señaladas y si el conjunto de evidencias permite definir responsabilidades penales más allá del homicidio involuntario. Para las autoridades, cada advertencia documentada representó una oportunidad para actuar antes de la tragedia.
