Santo Domingo. – La República Dominicana volvió a enfrentar un apagón general que afectó servicios esenciales y provocó caos en calles y sistemas de transporte.
Una falla mayor en el Sistema Eléctrico Nacional Interconectado provocó la interrupción masiva del servicio eléctrico por segunda vez en poco más de tres meses.
El evento se originó tras la desconexión de una línea de transmisión de 138 kilovoltios entre Hainamosa y Villa Duarte, lo que desencadenó el colapso del sistema alrededor de media mañana.
Las consecuencias se sintieron de inmediato en gran parte del país, con semáforos fuera de servicio, congestión vehicular y fallas en el Metro y el Teleférico que obligaron a cientos de personas a desplazarse a pie.
Respuesta oficial y recuperación gradual
Las autoridades informaron horas después que se activaron los protocolos de emergencia para restablecer el servicio.
El ministro de Energía y Minas, Joel Santos, expresó que la prioridad era reducir el impacto en la población.
“Lamentamos el efecto sobre la población… le estamos dando el carácter necesario a esta situación”, señaló.
En las primeras horas de la tarde se reportó una recuperación parcial del sistema, que posteriormente fue aumentando de forma progresiva, con estimaciones de normalización total hacia la medianoche.
Un boletín posterior indicó que más de la mitad de la generación eléctrica ya se encontraba sincronizada, lo que permitiría reconectar nuevas zonas.
Persisten afectaciones en la capital
Pese a los reportes oficiales, amplios sectores del Gran Santo Domingo continuaban sin electricidad durante la noche.
Calles y barrios permanecieron a oscuras, mientras ciudadanos reportaban que dependían de velas y otras fuentes alternativas de iluminación.
Las estaciones del Metro registraron largas filas debido a interrupciones y paradas en el servicio.
Inicialmente se había anunciado la operatividad del sistema, pero posteriormente se reportaron fallas en varias estaciones.
El director de la Empresa Metropolitana de Transporte indicó que las interrupciones respondían a paradas técnicas para verificar el funcionamiento del sistema tras la avería.
El apagón dejó en evidencia la vulnerabilidad de la infraestructura eléctrica ante fallas de gran magnitud y su impacto directo en la vida cotidiana de la población.
