Santo Domingo, DN – El empresario Andrés Vander Horst Álvarez ponderó el mecanismo de política pública que se activa en la realización de Plásticos por Juguetes, una iniciativa de Carolina Mejía en la Alcaldía del Distrito Nacional que ha sacado más de 37 millones de botellitas plásticas de calles y cañadas.
A través de un artículo de opinión titulado Del castigo al incentivo , Vander Horst profundizó sobre el impacto social de Plásticos por Juguetes y Plásticos por Escolares, indicando que sin multas y con reglas simples, el residuo deja de ser basura para convertirse en moneda de intercambio, activando a la ciudadanía en la misión urbana de reducir el impacto del plástico sin necesidad de vigilancia permanente.
“El éxito de una política no se mide solo por su cumplimiento legal, sino por su capacidad de transformar comportamientos. Gobernar deja de ser únicamente mandar y pasa a ser diseñar contextos donde las personas eligen actuar de otra manera”, puntualizó.
Desde su óptica, Carolina ha sabido proyectar la capacidad institucional, demostrando que es posible moldear comportamientos desde la cultura cívica y no desde la amenaza permanente.
“No se trata de que el Estado lo haga todo, sino de que sepa coordinar, inspirar y alinear incentivos”, escribió, al resaltar que este enfoque adquiere una dimensión estratégica en un contexto global donde la sostenibilidad se ha convertido en un factor de competitividad.
El empresario citó la obra Mission Economy , de la economista Mariana Mazzucato, donde sostiene que los Estados más efectivos no son los que se limitan a corregir fallas de mercado, sino aquellos capaces de orientar misiones colectivas. Esta visión se contrapone al paradigma normativo y correctivo, ya que ha quedado claro que los hábitos cotidianos no cambian por decreto ni la cultura cívica se construye únicamente a través de la sanción.
“Para países cuya economía depende de su entorno natural y de su imagen turística, la gestión de residuos no es solo un asunto ambiental. Es también un asunto económico y reputacional. El plástico mal gestionado afecta infraestructuras, ecosistemas y el relato de país que se proyecta hacia el exterior”, agregó.
A su explicación, Andrés Vander Horst añadió que el enorme éxito de Plásticos por Juguetes representa una lección va más allá del reciclaje porque el actual liderazgo público no se mide por la cantidad de leyes promulgadas, sino por la capacidad de imaginar soluciones fuera de la inercia burocrática y de producir cambios duraderos en la relación entre la sociedad y su entorno.
“Gobernar hoy no es solo administrar el presente, sino asumir la responsabilidad de diseñar el futuro”, sostuvo.
